¿Deben los niños jugar con espadas de madera?

espadas de madera

Uno de los juguetes que más reclaman los niños son las espadas de madera. Se quieren sentir los protagonistas de sus series o películas favoritas y crear su propia historia de ficción. Con las espadas de madera los niños dan rienda suelta a su imaginación y se sienten agradecidos de tener el juguete que desea entre sus manos. Sin embargo, algunos padres son reticentes a comprar espadas de madera a sus hijos porque consideran que no es el elemento más adecuado. ¿Están en lo cierto?

En realidad, cualquier tipo de juego potencia el desarrollo de las cualidades y habilidades de los más pequeños. Las espadas de madera potencian que el niño se mueva y ejercite todo su cuerpo, potenciando su psicomotricidad. Es difícil concebir el juego con espadas de madera si el niño está sentado o tumbado en el sofá.

No hay peligro de regalar espadas de madera

Entrando más en materia, la pedagoga y terapeuta infantil, Cristina García, afirma que los niños deben tener una total libertad para jugar, ya que les ayuda a conocer mundo y a liberar tensiones. Por otro lado, no existe ningún estudio que afirme que los niños que juegan con espadas de madera son más violentos. Todo lo contrario, con estos juguetes de madera los niños se desfogan, liberan tensiones y se percatan del mundo que gira a su alrededor. Eso sí, este juego hay que combinarlo con otro tipo de juguetes de madera.

Si un niño está bien educado, no hay que temer a la hora de comprar cualquier tipo de juguete de madera. Los padres solo deben basarse en una premisa: el límite está en no hacer daño a nadie, ya sea con una espada de madera o con cualquier otro juguete.

Para corroborar esta opinión, el pedagogo Antonio Malagón considera que jugar con espadas de madera es todo un clásico. Estos elementos son los símbolos de los héroes y heroínas que salvan el mundo, por lo que los niños solo buscan crear un mundo mejor. Con este juego se transmite valores como es la amistad, la protección, el trabajo en equipo, etc. Si el niño se divierte jugando, más potenciará sus cualidades sin que se de cuenta. Además, aprenderá tanto a ganar como a perder con la invención de sus historias ficticias.

 

 

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