¿Qué son los juegos didácticos?

juguetes de madera

Cada vez son más los padres que se preocupan porque los juguetes de madera sean educativos. Desde aquí os queremos tranquilizar informándoos de que todos los juguetes de madera son educativos. Partiendo de esta base, vamos a ver a qué nos referimos exactamente cuando hablamos de juegos didácticos.

El juego didáctico es aquel que lleva intrínseco la enseñanza, encaminados a desarrollar en los niños métodos o formas correctas de conducta a la vez que se estimula el desarrollo de sus capacidades. No solo trabajan en el aspecto cognitivo de los niños, favorecen todas las habilidades ya sean mentales como físicas.

¿Qué aspectos favorecen los juegos didácticos?

En primer lugar, los juguetes de madera ayudan a dar a conocer el entorno que les rodea a los niños y a comprender qué en función del contexto el juego adquiere una dimensión diferente. Por otro lado, se desarrollan las cualidades grupales como es el trabajo en equipo, el compañerismo, la empatía, la solidaridad, etc. Los niños dominan los símbolos de los juguetes de madera.

De la misma forma, los juegos didácticos ayudan a aumentar el progreso del dominio de la expresión oral y escrita así como comunicativa. Potencian la cualidad de comunicación de los niños para que puedan expresarse abiertamente y encuentren la mejor forma de expresar lo que quieren decir.

Dentro de este campo, los juegos didácticos permiten romper con la rutina diaria de enseñanza al dejado de lado los métodos tradicionales. Mediante el juego se aumenta la disposición hacía el aprendizaje. Además, el juego es un plus que reciben los niños cuando han hecho todos los deberes o han cumplido con una serie de requisitos como es portarse bien.

Los juguetes de madera permiten la socialización al estar diseñados, en su mayoría, para poder jugar en equipo y con otros niños de la misma edad. Esto se suma al fomento de la observación, la atención, la fantasía, la imaginación, la investigación científica, los conocimientos, las habilidades, los hábitos, el potencial creador, entre otros.

Respecto a la conducta de los niños, aprenden disciplina, autocrítica, respeto, perseverancia, responsabilidad, audacia, puntualidad, sistematicidad, regularidad, compañerismo, cooperación, la lealtad y seguridad en sí mismos. En el plano afectivo se potencia el interés, el colectivismo, la solidaridad…

 

 

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